La organización de un armario infantil debe ir en consonancia con la edad y tamaño de nuestros niños.

En el caso de los bebés, tenemos que pensar que crecen  a una velocidad de vértigo. Si no tienes su ropa organizada, te encontrarás con que se te quedan prendas sin estrenar o con que un conjunto que te encantaba solo se lo habrás puesto una vez, porque se te quedó debajo de un montón de prendas.

Este es el armario que más compartimentos debe tener. Si no son la propia estructura, los tendremos que hacer con cajas o separadores.

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El primer  criterio a seguir serán las tallas. Un estante de 0 a 3 meses, otro de 3 a 6 y otro de 6 a 12 para el primer año. Conforme se le vaya quedando pequeña, guárdala en una caja, si la quieres conservar para otro bebe o ponla en una bolsa para dar.

El segundo criterio, será el tipo de prendas: pantalones o faldas,  camisetas, camisas y jerseys.

El tercero, los colores. De esta manera te será muy fácil escoger y cambiar con facilidad al bebe.

Todo lo que es ropa interior como buzos, ranas, calcetines o  leotardos, si es posible, colócalos en una cómoda, cerca del cambiador. Será lo más cómodo.

Para niños de 3 a 10 años, ya superada la época de los cambios constantes de talla, podemos ir transformando el armario, poco a poco, pensando en que todo nos va a durar por lo menos una temporada completa  de verano o de invierno, eso sí, optimizando al máximo el espacio.

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Seguiremos compartimentando el armario, para colocar las camisetas y los jerseys, pero todo lo que son faldas, vestidos y pantalones, ya podemos ir pensando en colgarlo. Doblado, empiezan a abultar mucho y siempre se arrugarán  más.

El espacio  de un armario ordinario,  destinado a colgar prendas, podemos aumentarlo, colocando una segunda barra. Calcula la distancia entre ellas para colocar en una  las prendas más cortas (camisas) y en la otra las más largas y voluminosas, como pueden ser chaquetas y abrigos. Para pantalones y faldas, venden unas   perchas múltiples, para 3 o cuatro piezas,  que ahorran un montón de espacio.

En el interior de las puertas de los armarios, si tienes espacio, puedes colocar barras, o cestillos de poca profundidad,  para colgar bufandas o tener gorros y guantes.

A partir de los 10 años,  la organización del armario, será la misma que la de cualquier adulto.

Reserva la parte inferior, para guardar zapatos, mientras sean pequeños y no desprendan olor. Después, si no tienes un zapatero, reserva el mismo espacio, pero dentro de cajas, y coloca una foto en el exterior para poder localizarlos con rapidez.

Y un consejo: intenta seguir siempre un mismo orden, y desde pequeño, enséñale, cada vez que vayas a coger algo, dónde está.  Aprenderá sin darse cuenta y   facilitarás en mucho su independencia.

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